Considerado junto con las citas de Malibú (California-USA) y Noosa (Queensland-Australia) como uno de los festivales más importantes del mundo en su género, el Vans Salinas Longboard Festival se ha convertido un año más, en el epicentro europeo del tablón.
Lo que empezó siendo una reunión de unos pocos amigos hace once años, ha mutado hoy en un evento internacional, reclamo para todos los amantes del surf de tabla larga, la música, el arte y la cultura del deslizamiento también fuera del agua, con una característica común, el libre acceso a cada una de las actividades programadas; algo de agradecer en los tiempos que corren.
Durante cuatro días más de 35.000 personas llegadas desde distintas partes de España y Europa, se dieron cita en las inmediaciones de la playa de Salinas.
A pesar de que esta vez se vieron menos caras conocidas entre los participantes, el certamen ha explotado este año, en lo que ha confluencia de público se refiere.
La organización, volcada desde el principio, en la idea de igualar el éxito de participación cosechado un año atrás, no escatimó esfuerzos en ninguna de las actividades programadas, comenzando por el cartel de conciertos con El Sueño de Morfeo, Mikel Erentxun y O’Funkillo como bandas destacadas y que consiguieron atraer a miles de personas a las noches del festival.
El Vans Salinas Longboard Festival es sinónimo de buen rollo, respeto y amistad, sensaciones, que ni siquiera la climatología, tan cambiante en Asturias, es capaz de ensombrecer.
|